30 de julio de 2017

Mis faldas vaqueras a partir de pantalones inservibles

Era cuestión de tiempo que me decidiera a aprovechar los múltiples pantalones vaqueros que se van quedando inservibles para algo que no fuera sacar retales y telas para neceseres.
Si el pantalón vaquero no está muy deteriorado, una opción mucho más fácil de lo que parece es descoserlo y convertirlo en una falda.
Recientemente he ampliado mis opciones falderas con dos pantalones vaqueros reciclados.

Lo que es importante señalar es que el propio patrón  y defecto de los pantalones de origen es lo que te guiará para determinar el tipo de falda que saldrá.

FALDA LÁPIZ VAQUERA 

Provenían de un pantalón clásico azul de corte bootcut (o sea, anchos de pantorrilla) que me estaba bien de talla pero tenía completamente desgastada y rota la parte de la entrepierna.  Aunque la parte de la entrepierna estaba completamente inservible, el tipo de corte del pantalón permitía cortar en triángulo la parte de tela desgastada y empalmar el resto de forma que quedara una "falda lápiz" sin necesidad de añadir ningún trozo de tela extra.

Para eso hay que descoser la costura interna de las perneras hasta la cremallera (la lateral externa queda como la original), cortar la tela que sobre (de largo y de tela desgastada) y empalmar lo que quede por delante y por detrás.
Por la parte de delante he conservado "el triángulo" que queda cuando descoses la entrepierna y el resto lo he dejado completamente recto. El triángulo decora la parte central de la falda a la altura de la cadera y que la transición hacia la costura recta quede más decorada. Basta sujetar las partes con alfileres y coser por delante con hilo de torzal (el hilo grueso especial de los vaqueros) del tono más aproximado al original de los pantalones con cortar recta (mi máquina tiene control de longitud de puntada así que elegí la longitud de 4,5 mm que es la que más se parece a la longitud de puntada de los pantalones de fábrica).

Yo he decidido que el largo quede por debajo de la rodilla,  aunque limite más los movimientos. Que cada una elija el largo que quiera, que siempre se está a tiempo de acortar. 

La tela estaba tan desgastada en la entrepierna que una vez descosido el pantalón tuve que recortar un buen triángulo de la parte trasera para eliminar la parte rota. Al ensamblar las partes que quedan, por fuerza la falda queda con un corte muy estrecho. Si la queremos así, bien, pero si queremos más libertad de movimientos tendremos que ensamblar algún triángulo de tela sobrante o realizar aberturas bastante grandes que dejarán ver mucha pierna.

Por la parte de atrás dejé costura recta (para eso hay que recortar parte de la tela y descoser casi hasta la cintura a la hora de ensamblar los lados) salvo un corte decorativo que permita abrir más las piernas, porque me apetecía un largo de falda por debajo de la rodilla y para qué nos vamos a engañar, la falda queda estrecha y aunque el denim es bastante elástico luego cuesta subir las escaleras...). Como tengo remalladora el interior ha quedado bastante profesional y no hace falta hacer doble dobladillo a la hora de meter el bajo, con lo cual la costura no queda tan gruesa.

Para la parte trasera hay que descoser la costura casi hasta la cinturilla, empalmar las partes de la tela (sobrará un trozo en la parte del culete) y asegurarse de que la costura quede bien recta y pareja a la costura original del vaquero.
He dejado una pequeña abertura decorativa en la parte trasera para lo cual hay que desdoblar la costura tal como se muestra, a imitación de las aberturas de las prendas comerciales. Se aprecia el detalle de cómo se ve el interior del bajo remallado.
El dominio de la remalladora es lo que tengo que mejorar para que quede todo bien simétrico. Como no tenía bovina grande color azul marino utilicé tres hilos azul oscuro de tono similar para la costura overlock de tres hilos (el hilo de la aguja es el que menos se ve en la costura overlock, así que el tono más diferente a la tela original se puede reservar para ello). Las que no dispongan de overlock, que rematen las costuras con zigzag para evitar deshilachamientos o con un simple doble dobladillo, pero cuidado con no forzar la máquina de coser porque la tela quedará muy gruesa.
Así queda la parte trasera de la falda vaquera. La que tenga mejores piernas que yo, que se haga la abertura más ancha o se haga una gran  abertura lateral; yo he preferido taparme más para que se vea sólo la parte "favorable".
Resultado: falda lápiz bastante discreta, quizás un poco sosa (ya me plantearé pegarle algún aplique bordado o pintarle algún detallado con rotulador textil de glitter) pero muy ponible y combinase con cualquier cosa.
Precio final: falda "nueva" por 2 euros y pico que me costó el torzal anaranjado, que apenas gasté así que me sirve para el futuro.


FALDA BLANCA CON ANIMAL PRINT

Este era un caso más complicado. Los pantalones eran de denim blanco no elástico que me quedaban una talla estrechos de cadera, y muy estrechos de pierna, en buenas condiciones salvo unas manchas amarillentas en los bolsillos delanteros que no se iban con los lavados y que no había conseguido eliminar con nada.
Esta vez no se podía simplemente descoser la entrepierna y juntar las partes de la falda porque hubiera quedado tan estrecha que sería imposible ponérsela. En estos casos se puede empalmar en la parte frontal, trasera y/o lateral la propia tela que sobra de las perneras y que habremos cortado a la hora de decidir el largo. La parte que se empalma tendrá normalmente forma triangular y la falda resultante tendrá un aspecto acampanado.
Eso hice yo pero con la tela de la pernera blanca que sobraba quedaba la falda igualmente muy justa, porque como digo era un pantalón de pernera muy muy estrecha, así que aproveché lo que me quedaba de unos pantalones elásticos con animal print rotos que previamente ya había aprovechado para otros menesteres.
Tenía unos leggins elásticos de tela de leopardo, muy desgastados en la entrepierna y rotos. La tela me gustaba mucho. Con una simple costura de una pernera y una cremallera reciclada, tenemos un estuche o neceser que no necesita ni forro ni nada.
Y como me da pena tirarlo todo, la cremallera se decora con una pieza metálica sacada de un colgante de mercadillo viejuno que además me encontré por la calle, y así se puede tirar de la cremallera con más facilidad.

Así, en vez de coser un empalme de tela blanca que queda un poco artificial y soso pones una parte "decorada" y parece que tiene mas sentido. Yo cosí un empalme triangular de tela por la parte delantera y trasera de la falda. Podía haberme decidido por coserlo en los laterales tal vez, pero creo que es mejor respetar en los posible las costuras originales del pantalón.
 Para que la falda fuera más "graciosa" descosí los bolsillos blancos traseros y los sustituí por los bolsillos originales del pantalón de animal print, que eran del mismo tamaño. Quedan por tanto unos bolsillos de tamaño y funcionalidad idénticos a los originales blancos.
La falda está cosida con hilo de torzal blanco o negro, que yo ya tenía, respetando la longitud de puntada del pantalón original.

Se respetable tamaño, forma y doble costura de los bolsillos originales, pero con hilo torzal negro. Cuidado a la hora de descoser las esquinas, que es la parte más difícil, para no agujerear la tela de base.
En el caso de coser negro sobre blanco, os recuerdo que el hilo de la aguja puede ser negro porque es la parte visible pero la parte de la canilla puede ser blanco o del color de la tela sobre el que se inserta el bolsillo para que la costura final (vista por dentro) sea más discreta.

La parte trasera quedaba ya "muy decorada" pero la parte delantera quedaba muy sosa y además con el problema de las manchas amarillas.
Se aprecia poco pero la cinturilla y la delantera de ambos bolsillos tenían manchas amarillentas (creo que de aceite de almendras) que deslucen  un poco el color blanco y que no siempre se tapan con la ropa de arriba. Así que mejor disimilarlas de alguna manera...

Así que apañé unos trozos de tela para tapar parte del bolsillo delantero hasta la cremallera, a ambos lados, para decorar y ocultar el tono amarillento de la tela. Hay que coser con cuidado de no "matar" el bolsillo interior.
Intentando que queden más o menos simétricos y sin ocultar los pequeños bolsillos del vaquero original, se cosen las partes menos nobles del pantalón de leopardo para decorar la parte delantera y tapar la mayor parte de las manchas amarillas. 
Y este es el resultado de la delantera de la falda, una vez remallado y metido el bajo. La altura del bajo se calcula midiendo desde la cinturilla la longitud deseada para que todo el ruedo de la falda quede simétrico.
¡Y todavía me queda tela de animal print para alguna que otra cosilla!
Resultado: falda blanca pero con toque macarrilla totalmente GRATIS.
No importa que se vean "los triangulitos" de la costura de la entrepierna del pantalón original porque yo no veo un descrito en ir por la calle con una falda reciclada cosida por tí.

Los consejos de costura generales que os puedo dar a la hora de elaborar estas faldas son:
* La calidad de la tela original y el corte del pantalón son vuestra mejor guía para decidir el largo y el corte de la falda resultante. No hace falta patrones de ningún tipo. En caso de que "falte" tela habrá que realizar empalmes con la tela que sobre de las perneras, o de una tela de consistencia similar.

*El hilo de la aguja debe ser de torzal para que no se note la diferencia entre el hilo original y las nuevas costuras. Yo utilicé para la canilla hilo cosetodo de grosor normal.

*En este tipo de labores es cuando aprecias tener control de largo de puntada en la máquina de coser, porque para imitar el largo de la costura vaquera tradicional necesitas seleccionar el largo de puntada máximo (en mi caso 4,5 mm).

*La aguja de la máquina debe ser del 90 o del 100, es decir, gruesa, para coser el denim y que no se rompa. Coseremos a velocidad lenta para no forzar la máquina con la tela pesada.

*Cuando lleguemos a esquinas de dobladillo o zonas especialmente gruesas de coser, levantaremos el pie del pedal de la máquina y coseremos muy lentamente girando a mano la ruleta, para que la maquina vaya muy lenta y sin forzarse. De esta manera evitaremos roturas de aguja, enredos, y la peor de mis pesadillas: que la máquina se salga de punto por haberla forzado mucho (sé de lo que hablo porque me ha pasado varias veces, por bruta).

* La parte más difícil de quedar bien es la trasera (la que coincide exactamente con el cuele) y hay que evitar que quede forma "de pico"; para ello descoseremos la parte que haga falta para que a la hora de ensamblar quede la costura bien recta y de forma "natural".

Espero que mis faldas os hayan gustado e inspirado. Si queréis hacer vuestros propios proyectos con vaqueros viejos (demasiado estropeados para donarlos, demasiado nuevos para tirarlos) y tenéis dudas estaré en cantada de ayudaros.
Ya sabéis, el DENIM es una tela preciosa y JAMÁS debe tirarse porque sirve para mil y una ideas.

23 de noviembre de 2016

Decorar el árbol de Navidad con galletas (y otros objetos reciclados)




Una manera barata de decorar el árbol de navidad a la vez que amortizamos el tiempo que dedicamos a la repostería navideña es decorar con galletas de jenjibre.
Basta hacer un agujerito con una pajita justo antes de hornear para poder colgar después las galletas.
Yo sigo la receta de Alma Obregón (última receta del video) y la verdad es que siempre quedan fenomenal, casi no merece la pena ni decorarlas salvo que las quieras regalar.
Horneas una tanda, las cuelgas, y a la que pasas por allí con un té calentito ZASCA, te zampas una galleta. Eso sí, mejor que no duren más de un par de días porque se reblandecen, y estas galletas tienen que quedar crujientes.
Yo encuentro que es una decoración ideal para el árbol cuando vamos a recibir visitas en casa.

Para darles color, utilicé colorante alimentario en gel de Dr. Oetker, que realmente no recomiendo porque tiene muy poca potencia de color. Gastas una barbaridad en poder obtener el color rojo, por ejemplo. Además como la masa de galletas de jenjibre es marrón por efecto de la melaza, el verde se desvirtúa (hay que ajustar la cantidad de amarillo y azul), el amarillo apenas de nota (aunque "sube" de tono con el horneado) y el azul queda grisáceo-negruzco. Es mejor usar colorantes líquidos de calidad repostera. Basta separar pequeñas porciones de la masa madre y amasarlas junto con el colorante hasta que quede un color homogéneo. Después debe reposar en la nevera igual para que se endurezcan.

Varias galletitas del mismo estilo. Los colorantes no aportan sabor a la galleta.

Ya que te pones a hornear arbolitos, le sacas partido a los otros moldes. Yo en mi caso no cuelgo los hombres de jenjibre porque mi molde es muy grande  (casi de un palmo de alto) y no quedan bien una vez colgados. Pero los regalas a tus amigos por Navidad y quedas fenomenal. También les hace mucha ilusión a los niños.

También he intentado decorar galletas con glasa hecha a mano, mezclando azúcar glas con gotas de leche hasta que quede pastoso, y luego colorearla. Una receta tan básica, sin espesantes, de la glasa, no es recomendable, porque realmente no queda consistente y luego gotea por todas partes. Os muestro sólo las mejores galletas (y es un decir) porque las demás fueron un desastre. Mejor usar glasa comercial coloreada (la venden en tubo) o chocolates para escribir. O simplemente decorar con trocitos de la propia masa de galletas y que los detalles queden en relieve pero del mismo color que el resto de la galleta.
Más figuritas de jenjibre. Tengo que mejorar la decoración de la cabeza. Recomiendo moldes pequeños porque aunque luego casi no se puedan decorar, dan lugar a raciones más razonables, y no se da lugar a que el borde quede crujiente y el interior demasiado blando (a no ser que esa sea la textura que se desea).
Ya puestos a decorar sin dulces, y sacrificando el objeto para la causa puesto que se va a caducar sin ser comido, es aprovechar los bastoncillos de azúcar que a veces acompañan a las bolsas de regalo. Quedan muy bien en el árbol, mejor que atiborrarlo de bolas que parecen cagadas por unicornios estreñidos, y desde luego están mejor ahí que dándole trabajo al páncreas. La campanita en este caso iba incluida pero se pueden reciclar ese tipo de campanillas de botellas de licor, adornos de bolsas navideñas...

Ese reno de fieltro, que por otra parte es muy fácil de imitar, no está creado por mí, si no reciclado del adorno de un regalo de navidades pasadas. Su reno gemelo acabó decorando el libro de huellas de bebé de mis hijos, ¿os acordáis? 
Si os fijais en el detalle de las piñitas de la foto anterior, vereis que también son "recicladas". Son pequeñas piñas de pino negro o pino silvestre, que por su tamaño y abertura son más discretas que las de pino piñonero, pintadas con spray de plateado o cobre (no tengo dorado), y colgadas sin más de un hilo. Os aseguro que aportan una elegancia al árbol que no da ninguna bola comprada, porque añaden naturalidad a la vez que rellenan pequeños huecos en los que otro adorno más grande quedaría mal. Así aprovechamos los tesoros que nos traemos de la excursión al campo con los restos de spray que tenemos de otras manualidades.
Diversos tipos de piñas, unas más lucidas que otras, y que por tamaño no son adecuadas para colgar en el árbol, pueden acabar decorando cualquier centro de mesa. Las cobrizas la verdad es que parecen piñas reales pero conservadas con un color más favorecedor. También he intentado el juego de pintarlas de un color y mojar el reborde con otro, si os fijáis. De la misma manera, se podían haber decorado con un poco de brillantina. 
El primer año que compré el árbol (en la liquidación de pasadas las fiestas, por eso tengo un pedazo de árbol de lujo comprado a mitad de precio) no llegué a tiempo de comprar una estrella a juego, pero siempre te puedes agenciar una haciendo origami con alguno de las múltiples cartulinas y hojas plateadas (o doradas) que previamente has ido acumulando a partir de folletos de publicidad, bolsas de compra... Las instrucciones para esta estrella tan lucida (aunque un poco asimétrica) están aquí. A mí me quedó mal, pero os recuerdo que también existe la posibilidad de hacer adornos en forma de estrella con CDs reciclados (esto es mucho más laborioso y a mí no me quedó bien).
Por favor, dejad los árboles de Navidad llenos a reventar de bolas gordas llenas de purpurina y objetos de decoración ochenteros supervivientes de navidades pasadas para las suegras y decorad vuestro árbol de forma discretas con pequeños objetos reciclados y baratos, muy personales...¡¡incluso comestibles!! Quedará muy elegante porque a menudo, menos es más.
¡Felices fiestas a tod@s!

1 de mayo de 2016

Funda para juego de tijeras: mi experiencia



Perdón por el retraso en las publicaciones: algunos asuntos personales me han tenido absorbida, estoy de remodelación en casa y he pasado unos meses de gran fatiga. La caja de labores y de objetos que me da pena tirar y que están esperando una segunda oportunidad se me acumula. Las máquinas de coser crean telarañas. Vamos a ver si poco a poco voy retomando el ritmo.
Hoy os presento una funda de tijeras, una labor de culoveísmo que no me ha dado un resultado satisfactorio, aunque no es muy diferente al de las fundas que tantas costureras presentan por ahí.

Aprovechando un trozo pequeño de una tela ideal para asuntos de costura que me sobró de hacer las bolsas para los pedales de la máquina de coser, me puse a hacer la imprescindible funda para el juego de tijeras que tiene todo el mundo.

El patrón se inspiró en uno muy corriente (por ejemplo, reflejado en esta página) pero lo tuve que retocar porque no se ajustaba al tamaño de mis tijeras. Aproveché tele de camiseta pequeña y manchada y un retal viejuno estampado; se cose el reborde del patrón con la máquina, acabando el agujero para dar la vuelta con puntada escondida. Aquí es donde veo el principal fallo de esta labor: requiere de entretela, capa acolchada o del uso de unas telas muy recias; de lo contrario el resultado es blando y las tijeras se caen, porque la funda no es suficientemente rígida. No aguanta bien el peso de las tijeras.
El material de partida: retal estampado birlado de hace mil años y un top viejuno pequeño y con una mancha de lejía. Los tirantes se conservan como elásticos para colgar los abrigos de los peques y el resto es un trozo de tela de camiseta que sirve para hacer forros y trapillo.















El resultado por la cara interior, antes de planchar. Tras plancharlo ya se queda bastante planito y yo no quiese estropear el exterior pespunteando en el borde para que quede aún más lisito.
 Para darle el aspecto en zigzag, se dobla y se cosen los laterales y el fondo, a mano con puntada escondida porque yo no quería que se viesen festones ni pespuntes en el borde (eso ya es cuestión de gusto y de arriesgarse a que la máquina de coser se salga de punto). Y ya caben las tres tijeras bien bonitas peeeeeeeeeeero este trabajo requiere, insisto, haber usado guata o algún relleno rígido porque no me gusta ni un pelo que la funda no quede muy rígida. De momento se queda así pero lo mismo cuando tenga el elemento óptimo para dar rigidez me da por retocarla, aunque luego no sé si se podría doblar la funda tan bien... De todos modos es una buena idea para tener un juego de tijeras bien ordenado, aunque yo tengo tendencia a preferir tenerlas sueltas en la caja de costura...

La trasera también queda con la tela de carretes, pero eso implica que la tela azul también tenga mucho protagonismo. El pico final tiene que estar muy reforzado porque sufre el peso de las tres tijeras. Con este tipo de molde, mis tijeras medianas quedan demasiado escondidas y las grandes, un tanto descentradas, pero al menos están protegidas.

Lo que importa: culoveísmo completado. :)

7 de marzo de 2016

Repostería "dietética": cupcakes de plátano y chocolate con edulcorante, reducción del índice glucémico y reducción de calorías


Este blog en principio no está dedicado a las recetas de cocina, pero como entre mis aficiones también está la repostería quiero compartir también en la red alguna experiencia.

¿Por qué hacer repostería en casa, si en el supermercado venden de todo?

a) Porque puedes elaborar preparaciones que no se venden en las tiendas.
b) Porque no te soplan más de 20 euros por tartas que son mierdas químicas, con listas de ingredientes que parecen el Quijote, o por la enésima tarta Sacher.
c) Porque puedes aprovechar alguna fruta o frutos secos que te hayan sobrado.
d) Siempre queda más resultón decir que lo has hecho tú. Triunfas en las reuniones sociales.
e) Porque estoy hasta los mismísimos de ir a comprar una tarta y que todo sean bizcochos blandurrios rellenos de mousse de trufa y recubiertos de chocolate. Odio los sabores industriales habituales. La trufa en concreto y las toneladas de chocolate también.
f) Hay pocas opciones de repostería con edulcorantes, o "bajas" en calorías.

Ahí es donde entramos en la polémica. Para un repostero profesional, "repostería dietética" es un oxímoron, un imposible. La repostería no puede ser light, ni baja en calorías. Un repostero ortodoxo te dirá que si no quieres comer una bomba de azúcar y calorías, que no comas repostería, o que comas raciones infinitesimales, pero que meterle edulcorantes a la repostería es un anatema.
Yo no soy tan talibana y no creo que pase nada por bajarle las calorías o el índice glucémico a una receta. Si en vez de meterte 500 calorías pal cuerpo te metes 200 sin renunciar al sabor ni a ser la única que no coma tarta en un cumpleaños, pues eso que has ganado. Mejor sería meterte sólo 10 calorías, es cierto, pero eso ya sería comer apio.

Me gustaría dominar algunas recetas reporsteras que me gustan especialmente y, en algunos casos, adaptar la receta para usar edulcorantes y hacerlas aptos para diabéticos. En mi curro tengo un compañero diabético y uno intolerante a la lactosa, y ellos son mis habituales devoradores de prototipos, así que primero por ellos y segundo por mis lorzas estoy probando recetas sin azúcar y sin lactosa.

De todas las recetas que he probado hasta ahora, la que más ha triunfado es la de cupcakes de plátano y chocolate, de Alma Obregón. En ese link teneis la receta original. Imbatible en sabor y textura. Así que ha sido la elegida para probar la VERSIÓN "DIETÉTICA"DE CUPCAKES DE PLÁTANO Y CHOCOLATE (con sucralosa, reducción del índice glucémico y reducción de calorías)

Se trata de imitar el proceso anterior pero eliminando

a) la cobertura de chocolate, que según la receta original queda excesivamente dulce y con sabor a azúcar glas a pesar de la tremenda cantidad de cacao que lleva, y que incluso roba protagonismo (vamos, "molesta" al sabor) al cupcake en sí. Además da muchos problemas de manipulación si no está semisólido (porque al menor calor tenemos una paparreta de chocolate que chorrea por los bordes del cupcake en vez de hacer bonito). Es con diferencia lo que más ensucia en la preparación, lo que peor aguanta el paso del tiempo (si metemos los cupackes en la nevera para que aguante el chocolate, perjudicamos la textura de la masa) y para colmo, es la responsable de la mitad del dinero que cuesta la receta (el cacao es lo más caro y gastas una burrada de azúcar glas, más el maldito plátano deshidratado si queremos que quede fetén).

b) Se sustituye el azúcar por sucralosa sin que se vean modificadas sustancialmente el resto de cantidades.
El azúcar en una receta no sólo es responsable del dulzor, si no de la textura y color de la masa. Es un ingrediente dificil de modificar sin perjudicar seriamente el resultado. Pero en esta receta, su eliminación no se nota nada!!! Porque buena parte del espesor de la masa depende de la harina y el plátano y el color igualmente queda amarillento por efecto del plátano, que también aporta un sabor dulce que "mata" cualquier atisbo de regustillo químico que de el edulcorante. Hay que haber probado las dos versiones y tener un paladar gourmet para apreciar diferencia. La sucralosa es el único edulcorante resistente al horneado que yo he podido encontrar "fácilmente" en el supermercado.

c) En  vez de utilizar harina refinada, se usa harina integral. Esto contribuye a dar color y textura "más recia" pese a haber eliminado gramos de azúcar en la masa, sin tener que añadir más cantidad de otros ingredientes. El valor nutricional de la harina integral es muy superior al de la harina refinada y su consumo es más indicado para diabéticos. La harina integral baja el índice glucémico del resultado (obviamente lo deduzco, no lo puedo demostrar experimentalmente).

d) El eliminar la cobertura-bomba y el azúcar y dejar como opcional la adición de chips de chocolate y nueces (aunque las nueces sí las recomiendo), el valor calórico de la broma  me atrevo a decir que se reduce a la mitad. Pongamos que las calorías de un solo muffin de plátano (sin cobertura) ronde las 300 calorías; con la nueva receta yo creo que bajaría ampliamente de las 200. Y, queridos amigos, 200 calorías ya es lo que te comes en un miserable trozo de pollo asado o un trozaco de pan. La diferencia es que el cupcake está mucho más bueno, así que en vez de merendar un trocito de queso semicurado meriendas uno de estos con una infusión sin azúcar y te das el gustazo.

Así que me perdonen los nutricionistas  y los reposteros pero yo dejo mi receta de magdalenas de plátano para los que tengan el capricho pero no quieran meterse una bomba azucarada para el cuerpo cada vez que los comen.

Si a eso le quitas la boñiga de unicornio que sabe a azúcar y el plátano deshidratado que no aporta nada, te queda lo que realmente importa que es la magdalena con saborcito a plátano y trocitos de nueces, que es la receta que sugiero yo.

Cupcackes de plátano y chocolate sin azúcar

80 ml de aceite de oliva sabor suave (o en su defecto girasol)
2 huevos
3 plátanos grandes maduros, 2 de ellos triturados para hacer una pasta, 1 machacado no muy fino con un tenedor
10 gr de sucralosa granulada
220 gr de harina integral
1 cucharadita de levadura química
½ cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de canela molida
100 gr de nueces picadas
un puñado de chips de chocolate o chocolate 70% de repostería troceado (opcional)

Elaboración:
Batir a mano con varilla el aceite y la sucralosa, y añadir los huevos de uno en uno, hasta que quede espumoso. Incorporar la harina tamizada junto la levadura, el bicarbonato y la canela. Será necesario combinarlo con la incorporación del plátano batido para que quede bien integrado y no quede una consistencia demasiado espesa. Por último, añadir el plátano troceado, las nueces y los chips de chocolate (opcional).  Repartir en las cápsulas de cupcakes (hasta 2/3 de la altura) o en otro molde. Se  pueden añadir más chips de chocolate por encima para decorar.
Hornear a 180ºC unos 20 minutos con calor arriba y abajo. Sacar inmediatamente del molde y dejar enfriar sobre una rejilla.

Conservar en lugar fresco, seco y  hermético.

Para un resultado palatable y degustable recomiendo el plátano troceado, las nueces partidas e incluso el chocolate (al menos un par de chips por cupcake por encima para decorar), pero si se desea hacerlos aún menos calóricos, se puede suprimir uno de los plátanos  y los chips de chocolate, e incluso eliminar las nueces (aunque yo lo siento, me pirra el toque crunchy). La masa tiene que quedar como un puré espeso con tropezones, así que añadir más plátano u otros ingredientes sólo aumentará el número de cupcakes resultantes sin tener mucho impacto en la blandura de la masa. Cuidadín con meter más de 3 plátanos grandes porque si la masa queda muy húmeda, no se cocerá bien por dentro.

Como veis, he reducido ligeramente la cantidad de aceite y harina de la receta original porque como digo, con el plátano batido ya aprovechamos para "licuar la masa" con respecto a la harina pero darle consistencia pese a haberles quitado gramos aquí y allá. 

Esto es lo que queda en un cupcake de plátano cuando le quitas la boñiga de chocolate que sólo sirve para hacer bonito y empalagar al más goloso. Si les dices a tus amigos que son bajos en calorías como que la gente se los zampa con más gusto...

Acerca de la equivalencia de sucralosa respecto al azúcar: el fabricante la estimaba en que 0.5 gr de sucralosa (una cucharadita) equivale a 3 gr de azúcar (una cucharadita). Aunque el azúcar moreno no tiene el mismo dulzor que el azúcar blanco, pongamos que 150 gr de azúcar (cantidad estándar en repostería) equivalen a 25 gr de sucralosa (un tercio del envase!!) Y en mi receta puse menos y no por eso se notó poco edulcorado porque el sabor del plátano lo enmascara todo.

AHORA BIEN

Acerca de las implicaciones sobre la salud de los edulcorantes: podeis hacer caso a gilipolleces y leyendas urbanas o ir siguiendo la evidencia científica publicada hasta la fecha (aquí el link de la FDA hablando de aditivos y aquí el de la Agencia Europea, más estricta).


Al final de los que se trata es de saber que existe una alternativa horneable al azúcar con buenos resultados; el consumo de estos dulces en una dieta saludable debería ser igualmente reducido. ¿Yo qué horneo, una vez al mes en mi época más repostera? Y luego el 90% de los cupcakes se los comen terceras personas... creo que mis tocinos se deben a otra cosa...

AHORA BIEN (II)

Menudo chasco me llevé cuando miré bien el apartado de ingredientes de la sucralosa que compré yo (Sucralosa Auchan). En realidad la composición es: maltodextrina y sucralosa 1% . ¿Qué tomadura de pelo es esta? La maltodextrina es un polímero de la glucosa. O sea que igualmente estás poniendo glucosa...aunque con un valor energético de 376 kcal por cada 100 gr (vamos, 38 kcal en toda la receta, muy poco, menos que lo que aportaría una cebolla). El azúcar de mesa aporta 387 cal por 100 gr, casi lo mismo, o sea que la publicidad de "bajo valor energético" que ponía en el envase se consigue sólo por la reducción en los gramos totales que se añaden a la receta, no a la ausencia de glucosa en el compuesto!!! Me parece un poco fraude.
Así que después de todo este asunto, consejo: comprad sucralosa altamente concentrada, y no una tomadura de pelo como la que encontré yo. Es difícil encontrar edulcorantes horneables en los supermercados, ¿por qué será?

Aparte de toda esta controversia entre si edulcorantes sí, edulcorantes no, publicidad engañosa, repostería light o no light y demás...¡¡os recomiendo encarecidamente probar la receta!

29 de febrero de 2016

Pendientes de ganchillo aprovechando unos pendientes de aro viejos


¿Tenéis por casa los típicos pendientes de aro grande que se pusieron de moda en los noventa?
Ahora la verdad es que dan un aspecto demasiado étnico, cuando no choni directamente. 
Estos son a los que me refiero. Realmente es un tipo de pendiente atemporal,  pero de un tiempo a esta parte se vienen asociando a un tipo de estética con el que no me siento reflejada.
Yo tenía dos pares de un diámetro considerable, y ya estaban deformados, sin brillo.Ya sabéis que los pendientes de plata se pueden limpiar con limpiametales, con pasta de dientes, o metiéndoles en un recipiente recubierto de papel aluminio lleno de agua caliente con sal.
Para preservar su brillo, existe un barniz especial para metales que evita que la plata, la alpaca y similares se ennegrezca.

Los aros de arriba, además de grandes, están ennegrecidos sin solución posible, y muy pasados de moda. Los de abajo, que tienen un pequeño relieve, no estaban del todo mal, salvo que tenían el cierre muy suelto y aunque no se aprecie en la foto, habían perdido la forma de circunferencia y estaban muy abollados, aparte de haber perdido su brillo. Hora de intentar darles una segunda oportunidad en vez de dejarlos aburridos en el joyero.

Pero si realmente tienes aros de estos, han perdido para siempre su forma de circunferencia perfecta, su cierre está dado de sí, y no hay abrillantador que los recupere, les puedes dar otro aire haciendo unos pendientes de ganchillo que serán aún más étnicos o llamarán más la atención.
Además si tienes aros desparejados puedes usar lana o hilo de ganchillo dorado, plateado o con algún efecto brillante para hacer una decoración navideña barata.

Este es el gráfico que he seguido yo para rellenar un aro de 4 cm de diámetro. 
Perdón por el cutrerío pero creo que las corchetes se apañarán siguiéndolo. Aquí tenéis una guía de símbolos de crochet.
En cinco minutos por pendiente lo puedes tener hecho. He utilizado hilo de crochet 100% algodón del número 5; quizás un poco grande para lo que requiere la labor. Tiene que hacerse en un genero que no se deshilache para que se vean bien marcados los puntos y con una aguja no demasiado pequeña para poder pillar los puntos en condiciones. Evidentemente, en color negro los puntos no se acaban de marcar bien.

Para las que no se apañen nada con esta clase de gráficos, a pesar de que es tremendamente simple, resumo los pasos:

  • Ronda 1: círculo mágico de 5 cadenetas unidas entre sí por un punto bajo.
  • Ronda 2: Hacer tres puntos altos cerrados juntos en cada cadeneta, separados entre sí por dos puntos de cadeneta. Cerrar el círculo con un punto bajo.
  • Ronda 3: Hacer tres puntos altos cerrados juntos (X2) y tres puntos de cadeneta; repetir hasta cerrar el círculo.
  • Ronda 4: unir al aro con puntos bajos (dos por cadeneta de base si se quiere que la unión al aro quede más cerrada) trabajando como sigue para que quede un efecto de puntilla: tres cadenetas, cerrar con un punto bobo en el punto inicial, cinco cadenetas, unir con punto bobo en el punto inicial, tres cadenetas, cerrar con un punto bobo en el punto inicial; unir con dos puntos bajos por cadeneta de base para unir el aro hasta el siguiente punto decorativo; tres cadenetas cerradas con punto bobo en el punto inicial. Cuando llegue el momento de acabar la labor se tejen cinco cadenetas (en la tercera engarzamos el enganche del pendiente, que previamente habremos enhebrado) y un último punto bajo unido al aro. Rematar con punto bobo y cortar las hebras sobrantes.

Hay otros patrones más complejos en la red, aunque hay que tener en cuanta que requieren un tamaño de aro gigante y el resultado es poco discreto. Una vez dominada la técnica se puede sofisticar el ganchillo colocando abalorios en lugares estratégicos.
Lo bueno que tiene esta técnica es que se puede deshacer y rehacer cuantas veces se quiera para aprovechar el aro original, incluso retornar a él si los echamos de menos.

Mi modelo está basado en este rosetón de seis repeticiones, que quedaba demasiado holgado para el diámetro del aro. 

No es conveniente tejer pendientes tan grandes sin un soporte, porque no quedaría con la rigidez suficiente. La mayoría de pendientes a crochet que no se tejen dentro de un aro son pequeños. En cambio un aro se puede cubrir incluso a punto bajo simplemente para cambiarle de color, o decorarlo por dentro con la forma de rosetón que queramos, más o menos complejo. Hay multitud de motivos para inspirarse. No recuerdo de qué web saqué este modelo en concreto, por eso no la referencio.

La mayoría de pendientes de crochet son derivaciones del mismo esquema así que es cuestión de improvisar y adaptarse al material.  Siempre llega un punto en que la labor se une al aro mediante puntos bajos (entre los que se suele alternar algún tipo de punto decorativo), que se realizar pasando la aguja por debajo del aro para coger hebra, y luego cerrando el punto por encima del aro para que quede aprisionado cuando acabemos el punto.

Cuidado de que la parte tejida no quede ni muy tensa  ni muy holgada; debe quedar plana una vez unida al aro.

Si el cierre del aro está muy dado de sí es mejor ponerle una gota de pegamento para que no se nos abra el aro mientras trabajamos y se nos salgan los puntos.
Como me da mucha rabia que se vea el plateado entre las cadenetas de crochet he pintado previamente los aros con laca de uñas negra.

Más que nada porque en una primera versión que hice, con sólo un punto bajo por cada punto de la fila anterior, se notaba demasiado el aro plateado y lo tuve que deshacer.
Importante: enhebrar en la lana el enganche del pendiente que querremos que quede al final. Se puede hacer al final cuando ya sepamos la hebra de lana que gastaremos para acabar la labor.



Resultado final:


¡Al final quedan bien grandes pero no pesan nada! Dan un efecto muy lolailo.

La pareja, colgada de mi árbol de alambre para pendientes. Ahora imaginaos esto mismo pero con un aro más grande y lana de fantasía dorado o plateado. ¿A que parecerían copos de nieve y servirían como adornos de navidad?

Entre los pequeños defectivos y que no quedan nada discretos, en parte por las decoraciones exteriores, no me extrañaría que los acabara deshaciendo  y probando de tejer otro modelo, más intrincado por la parte de dentro del aro y que no contribuyan a aumentar el diámetro del pendiente.
Mmmmm, no sé con qué combinarlos... ¿Vosotras os los pondríais? Esta es la mejor manera de aprovechar los aros desteñidos o deformes que no podemos recuperar de otra manera. Ya me pensaré qué modelo de ganchillo  elijo para los otros aros que me quedan,  que son aún más grandes (5,5 cm!!). Quiero un efecto relativamente discreto.


¿No te atreves con el crochet o tienes bisutería que no puedes arreglar con ganchillo? Existe pintura con efecto cromado que puedes utilizar. Te dejo un ejemplo de mis resultados, por si te convencen.

¿Bisutería barata que se ha vuelto naranja, negra o ha perdido para siempre el brillo? Ni siquiera limpiándola y barnizándola se puede recuperar. ¿Deseas cambiarle el color a otra pieza de bisutería que tal como está no te gusta? Yo pensé en repintar la que tenía con pintura de afecto cromado. 
Los sprays plateados convencionales no sirven porque no dan efecto cromado. Así que compré pintura de efecto cromado, también en spray, en mi tienda de bricolaje habitual. Con una pasada bien dada es suficiente, extendiendo el sobrante con un pincel o un dedo para mantener los relieves. La verdad es que este tipo de pintura también va fenomenal para convertir en plateada cualquier tela o cartón y preparar disfraces.
Resultado final; mejor que antes pero ni por asomo es un efecto realmente "cromado", aunque mejor que el del spray plateado convencional. Lo peor de todo es que a este tipo de pintura no le pude aplicar el barniz para metales que uso para evitar que se estropee la plata y el cobre, porque ¡arrastraba la pintura! Así que no le pude dar un extra de brillo. Quizás con un barniz de papelería normal... El efecto resultante es más de plástico que de metal.